Leí con interés el escrito anexo al mensaje de Teoría y Crítica Arquitectura Cuba, con las observaciones del Arq. Raymond Muller. Actualmente no imparto docencia en la Facultad de Arquitectura, pero si en el ISDI, y mantengo frescas algunas de las interrogantes planteadas, por lo que me atrevo a compartir contigo algunos comentarios.
Con respecto a la formación del arquitecto, a los efectos de mi propio pensamiento, divido el proceso en 2 grandes escenarios:
Con respecto a la formación del arquitecto, a los efectos de mi propio pensamiento, divido el proceso en 2 grandes escenarios:
1. Formación científico técnica (todo lo relacionado con el necesario herramental tecnológico y científico con que debe ataviarse al creador de estas épocas).
2. Formación "sociológica", humanista, política, económica y cuantas otras categorías quepan en esta otra línea de trabajo.
¿Por qué me resulta útil esta división? Me explico:
Cada vez más el arquitecto es un integrador de soluciones: ha de ser capaz de responder a los requerimientos de sus “clientes” -no hay segunda intención en el uso de esta palabra- combinando cuanto recurso, cuanto conocimiento, cuanta potencialidad encuentre a su alrededor, tomando en cuenta el escenario en que se desarrolla, los intereses económicos, políticos, socioculturales y demás….
Cada vez más el arquitecto es un integrador de soluciones: ha de ser capaz de responder a los requerimientos de sus “clientes” -no hay segunda intención en el uso de esta palabra- combinando cuanto recurso, cuanto conocimiento, cuanta potencialidad encuentre a su alrededor, tomando en cuenta el escenario en que se desarrolla, los intereses económicos, políticos, socioculturales y demás….
Además ha de conocer la historia que lo antecede -fundamentalmente- para no repetir errores o desaciertos ya conocidos, o también para ser capaz de -si no alcanzar- superar logros anteriores.
Encima, ha de ser esencialmente humanista, algo bien complicado, que varía con el tiempo -no la esencia, pero si las “vestiduras”- y en especial los que trabajen en un país como el nuestro, han de ser verdaderos estrategas a la hora de responder a las múltiples y frecuentemente contradictorias exigencias a que se verá sometido.
Cuando leía la frase “se requiere de arquitectos capaces de manejar con sutileza y seriedad datos y planes económicos” no pude evitar arrugar el entrecejo. En verdad -y con respeto- el párrafo que dice “una ciudad por consiguiente liberada de la especulación de bienes raíces e inmobiliaria” me hizo sonreír con cierta…amargura: me gustaban más mis pensamientos de la década de los 80, cuando estaba recién graduado y me sumergí -creyente- en la docencia de nuestra Facultad.
Por tanto, en primer lugar abogaría por la formación de un arquitecto apto para poner al servicio de la sociedad las más diversas tecnologías que existan a su disposición: con elevada frecuencia creo ver que se le achacan al “bloqueo económico” numerosas limitaciones que parecen devenidas más de un desconocimiento básico de lo que está pasando en el mundo de “hoy” . El mero hecho de relacionar mecánicamente la aplicación de las tecnologías con la elevación de los costos me da a pensar en un desconocimiento de algo llamado “fondo salarial”, saco al que van a parar las desmesuradas duraciones de muchas de nuestra obras “convencionales” pero que se mantienen en un recatado anonimato…Estaríamos hablando de un arquitecto competente a la hora de buscar información, contrastarla, evaluarla y tomar decisiones acordes a lo que se espera del él, algo que suele resultarle difuso…
Por otro lado, necesitaríamos formar un arquitecto con una sólida base filosófica, para evitar digresiones conceptuales que nos lleven a las conocidos “jardines” arquitectónicos, hechos más como ejercicio lúdico de los creadores (¿para su valor y brillo?) que como respuesta a las necesidades de los que viven en “una sociedad con todos, y para el bien de todos”. Para lograr algo así, tendríamos que adentrarnos además en la relación entre creación y arte, campo complejo que -creo- debe ser enfocado desde una clara postura filosófica, para evitar males mayores y enfoques elitistas como -también- suelo ver a cada paso.
Un último aspecto, cuya ausencia me ha llamado la atención desde siempre: hay que impregnar al arquitecto de la necesidad de conocer -profundamente- a su “público”, a las personas para las cuales trabaja y a quién se debe. Llevo algunos años leyendo todo tipo de fuentes de información relacionadas con el quehacer humano, en especial la creación de estos escenarios en que vivimos, llámense ciudades, edificios, parques o vías, y suelo encontrar un marcado desbalance entre la atención que se le presta a la pareja creador/obra , y la que se presta a los receptores de estas “creaciones”. Con frecuencia nuestros textos parecen responder a la masonería y su concepción del Gran Arquitecto, máxima figura del universo, al que nos sometemos “gustosos” aunque la vida demuestre lo contrario… y todo esto me regresa al necesario estudio de la relación creación/arte.
Por tanto, en primer lugar abogaría por la formación de un arquitecto apto para poner al servicio de la sociedad las más diversas tecnologías que existan a su disposición: con elevada frecuencia creo ver que se le achacan al “bloqueo económico” numerosas limitaciones que parecen devenidas más de un desconocimiento básico de lo que está pasando en el mundo de “hoy” . El mero hecho de relacionar mecánicamente la aplicación de las tecnologías con la elevación de los costos me da a pensar en un desconocimiento de algo llamado “fondo salarial”, saco al que van a parar las desmesuradas duraciones de muchas de nuestra obras “convencionales” pero que se mantienen en un recatado anonimato…Estaríamos hablando de un arquitecto competente a la hora de buscar información, contrastarla, evaluarla y tomar decisiones acordes a lo que se espera del él, algo que suele resultarle difuso…
Por otro lado, necesitaríamos formar un arquitecto con una sólida base filosófica, para evitar digresiones conceptuales que nos lleven a las conocidos “jardines” arquitectónicos, hechos más como ejercicio lúdico de los creadores (¿para su valor y brillo?) que como respuesta a las necesidades de los que viven en “una sociedad con todos, y para el bien de todos”. Para lograr algo así, tendríamos que adentrarnos además en la relación entre creación y arte, campo complejo que -creo- debe ser enfocado desde una clara postura filosófica, para evitar males mayores y enfoques elitistas como -también- suelo ver a cada paso.
Un último aspecto, cuya ausencia me ha llamado la atención desde siempre: hay que impregnar al arquitecto de la necesidad de conocer -profundamente- a su “público”, a las personas para las cuales trabaja y a quién se debe. Llevo algunos años leyendo todo tipo de fuentes de información relacionadas con el quehacer humano, en especial la creación de estos escenarios en que vivimos, llámense ciudades, edificios, parques o vías, y suelo encontrar un marcado desbalance entre la atención que se le presta a la pareja creador/obra , y la que se presta a los receptores de estas “creaciones”. Con frecuencia nuestros textos parecen responder a la masonería y su concepción del Gran Arquitecto, máxima figura del universo, al que nos sometemos “gustosos” aunque la vida demuestre lo contrario… y todo esto me regresa al necesario estudio de la relación creación/arte.
Por tanto, también nuestro arquitecto debe prepararse en ciertos temas propios de la antropología, la sociología y la comunicación social. En resumen, y como tanto nos gusta decir…¡todo un reto! Hasta aquí estas elucubraciones matutinas, me alegra que se preste atención al asunto, siento que la “academia” requiere de una conceptualización continuada y actualizada, aunque reconozco no es tarea fácil. No por gusto ya nos habían alertado: ” El mundo nuevo requiere la escuela nueva”, ¿no?
Arq. Enrique Bris. 24.noviembre.2011
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NOS VEREMOS...
trataré de escribir algo y mandárselos, de inmediato ya tengo a mano las memorias del primer encuentro de graduados de arquitectura sobre la formación del arquitecto en el 72, participé, ya graduado, pero muy muy cerca de la FEU con la q preparamos un comunicado al final, q trataré de buscar... ya solo las apreciaciones y memorias de algunos de los participantes en este encuentro donde al final el vicemisntro de la Const "Daria" tiró por el piso lo q eran las demandas de los reunidos creo q valen la pena...
hablamos
los aprecio, un abrazo fuerte
Arq. juan garcía
trataré de escribir algo y mandárselos, de inmediato ya tengo a mano las memorias del primer encuentro de graduados de arquitectura sobre la formación del arquitecto en el 72, participé, ya graduado, pero muy muy cerca de la FEU con la q preparamos un comunicado al final, q trataré de buscar... ya solo las apreciaciones y memorias de algunos de los participantes en este encuentro donde al final el vicemisntro de la Const "Daria" tiró por el piso lo q eran las demandas de los reunidos creo q valen la pena...
hablamos
los aprecio, un abrazo fuerte
Arq. juan garcía
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Recomiendo, por la importancia del tema, que inviten al Viceministro Técnico Ing. Normando Herrera Hernandez. Sería prudente incluir el programa del panel.
Saludos cordiales,
Arq. Josefina Rebellón
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Dr. Arq. Andrés Olivera, profesor titular
Departamento de Arquitectura
Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas, Santa Clara
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